miércoles, 31 de mayo de 2017

Estudio de ADN de antiguas momias egipcias revela fuerte relación con Europa y Oriente Próximo, no Africa


Un equipo internacional de científicos, dirigido por investigadores de la Universidad de Tübingen y el Instituto Max Planck, ambos en Alemania, han recuperado y analizado ADN antiguo de momias egipcias a partir de tres individuos que datan de entre 1400 a.C al año 400 aproximadamente. El trabajo, publicado hoy en la revista 'Nature Communications', descubrió que los egipcios modernos comparten más ancestros con los africanos subsaharianos que los antiguos egipcios, mientras que los antiguos egipcios estaban más estrechamente relacionados con las poblaciones de Europa y Oriente Próximo.

Los investigadores usaron el ADN mitocondrial (el que se conserva en una parte de la célula distinta al núcleo) de 90 individuos de la antigüedad procedentes del yacimiento arqueológico de Abusir el-Meleq y el genoma completo de tres momias de la época pre-ptolemaica, ptolemaica y romana, cubriendo así un periodo de 1.300 años.

El cálido clima de Egipto, los altos niveles de humedad de muchas tumbas y los productos químicos utilizados en las técnicas de momificación contribuyen a la degradación de este ADN y a que su conservación en las momias egipcias sea poco probable. No obstante, la aplicación de técnicas modernas de secuenciación y nuevos métodos de autentificación de ADN antiguo ha contribuido al éxito de este estudio y entender el parentesco de las antiguas poblaciones egipcias a partir de unos restos que datan del año 1.400 a.C. al año 400 d.C.

A modo de investigación arqueológica a nivel molecular, el equipo liderado por el genetista Johannes Krause quería identificar si los relatos que conocemos por la historia sobre la conquista y el dominio de las civilizaciones habían dejado alguna marca en los genes de estas poblaciones. "Queríamos probar si la conquista de Alejandro Magno y otras potencias extranjeras ha dejado una huella genética en la población egipcia antigua", ha explicado en una nota de prensa Verena Schuenemann, coautora del grupo de investigación de Krause, en el que también participa la Universidad de Tubinga en Alemania.

El estudio halló que los antiguos egipcios estaban más estrechamente relacionados con las antiguas poblaciones del Levante mediterráneo, y también estaban estrechamente relacionados con las poblaciones neolíticas de la península de Anatolia y Europa.

"La genética de la comunidad de Abusir el-Meleq no sufrió ningún cambio importante durante los 1.300 años que estudiamos, lo que sugiere que la población permaneció relativamente poco afectada genéticamente por la conquista y el dominio extranjeros", dice Wolfgang Haak, del Instituto Max Planck y coautor del trabajo.

Los datos muestran que los egipcios modernos comparten aproximadamente un 8% más de ancestros en el nivel nuclear con las poblaciones africanas subsaharianas que con los antiguos egipcios. "Esto sugiere que el aumento en el flujo del gen subsahariano de las poblaciones de Egipto sucedió en los últimos 1.500 años", explica Stephan Schiffels, otro de los autores de la investigación en el Instituto Max Planck.

Además del Instituto Max Planck y de la Universidad de Tubinga, participaron en el estudio la Universidad de Cambridge, la Academia Polaca de las Ciencias y la Sociedad de Antropología, Etnología y Prehistoria de Berlín.



Otros artículos de interés:

martes, 18 de abril de 2017

Descubren seis momias en una tumba faraónica cerca de Luxor


Un grupo de arqueólogos descubrió seis momias, sarcófagos de madera de vivos colores y un millar de pequeñas figuras funerarias en una tumba de la época de los faraones en el sur de Egipto, anunció este martes el ministro de Antigüedades del país, Khaled Anani.

La tumba, cercana a la ciudad de Luxor, un verdadero museo a cielo abierto, y del Valle de los Reyes, al parecer pertenecía Userhat, un magistrado de la 18ª dinastía (1550-1295 A.C.) que poseía el título de "juez de la ciudad" pero que fue reutilizada siglos después ya bajo la 21ª dinastía para albergar a otras momias.

"Fue una sorpresa descubrir tantos elementos dentro: utensilios de arcilla con el nombre del propietario de la tumba, varios sarcófagos y momias, así como más de un millar de 'ushebti'", pequeñas estatuillas funerarias que eran colocadas en las tumbas para sustituir al muerto en los quehaceres del más allá, indicó el ministro de Antigüedades, Jaled Al Anani, durante una visita a la tumba organizada para la prensa.

"Es un descubrimiento importante, y no está terminado", se congratuló Anani.

"Hay unas seis momias, pero hay otros fragmentos que indican que podría haber (encontrarse) más en el futuro", dijo a la AFP la portavoz del ministerio, Nevine El Aref.

Egipto aprobó recientemente varios proyectos arqueológicos con la esperanza de lograr nuevos hallazgos.


Otros artículos de interés:

sábado, 25 de marzo de 2017

Creemos haber encontrado una estrada a la mítica tierra de Hiperbórea


La búsqueda de la mítica tierra de Hiperbórea podría estar relacionada con un gran descubrimiento realizado por investigadores, quienes encontraron los restos notables de un antiguo observatorio y unas tallas inusuales en la pared de una montaña en el noroeste de Rusia.

Un antiguo observatorio y la talla en roca de un gigante cerca de las orillas del lago Seydozera, que significa “lago sagrado” en la lengua de los indígenas Sami, se cree que son claros indicios que apuntan hacia la tierra olvidada de Hiperbórea – una tierra sagrada similar a las míticas Shambala y Atlantis.

Kuiva the Giant (Kuiva el Gigante). Se trata de una silueta colosal incrustada en el acantilado de la montaña Kuivchorr que vigila el lago sagrado, y también es de suponer que guarda la entrada secreta a la legendaria ciudad. De acuerdo con las creencias locales, 'Kuiva the Giant' era un viejo mago que una vez luchó contra los sami. Tenía su propio asistente y se enfrentó al gigante con valentía, pero sin éxito. Cuando la batalla parecía estar perdida, la gente de Sami invocó la ayuda de los dioses en un último y desesperado intento. Los dioses respondieron, y enviaron los rayos de fuego hacia el gigante que chocó contra la montaña y se incineró.

La huella del cuerpo del gigante caído es visible aún hoy en día en la roca Angvundaschorr, el pico más alto de la tundra Lovozerskaya. Una curiosa observación es que las piezas de la roca donde el gigante encontró su final se están desmoronando, pero la huella del gigante permanece intacta. ¿Es posible que esto se destaque como un marcador que conduce a una entrada secreta a Hiperbórea?

Según los mitos, esta extraña marca en la pared de roca fue dejada allí cuando los dioses enviaron unos rayos para incinerar a un gigante. A pesar del paso del tiempo las marcas no han desaparecido.


En caso de que no haya oído hablar de los hiperbóreos, se dice que ellos eran un grupo de personas míticas descritas en la mitología griega que habitaban “más allá del Viento del Norte”, en una tierra supuestamente utópica, donde el sol brillaba las veinticuatro horas del día, que según conocimiento actual podría estar en algún lugar dentro del círculo polar ártico. Otros analistas sugieren que la tierra de Hiperobórea no es un lugar definido, ya que, según el poeta griego clásico Píndaro, "ni por barco ni a pie se podía encontrar el camino maravilloso de los hiperbóreos." Esto también podría significar que este mítico lugar estaba bien escondido, y el que intentó encontrarlo solo halló un callejón sin salida, a menos que alguien supiera acerca de la entrada secreta y cómo atravesarla.

Otros relatos griegos se refieren a los hiperbóreos como personas que poseían conocimiento sagrado, porque ellos tenían una estrecha relación con los dioses. Se dice que el mismo Apolo descendió del cielo para visitar esta antigua cultura.

En apoyo a la teoría anterior, Valentina Sharipova, directora de Hiperbórea, que es una organización de investigación de la ciudad-puerto de Murmansk, ha afirmado que los orígenes del nombre “Kola” están relacionados con el nombre del Dios Sol Eslavo, Kolyada, que podría también ser una personificación de Apolo. Otro aspecto interesante es la traducción del nombre “Hiperbórea”, que en griego significa "más allá del viento del norte". Resumiendo esto, el equipo ruso de investigadores creen que están cerca de encontrar esta cultura olvidada por largo tiempo.

"Recientemente se encontraron restos de un observatorio: piedras con huecos, los cuales fueron dirigidos hacia la estrella polar", declaró Sharipova. "Muchas rocas tienen inscripciones o runas talladas en ellas."

Otros aspectos enigmáticos de la historia implican el descubrimiento realizado a principios del siglo 20 de una entrada subterránea cerca de las orillas del lago Seydozero. El explorador Alexander Barchenko que encontró la grieta, más tarde murió de un disparo y su descubrimiento fue encubierto por las élites dirigentes de la comunidad científica, tal como lo informó RBTH.

Afortunadamente, el trabajo de Barchenko ha sido reanudado a través de la organización Cosmopoisk. Sus miembros ya han descubierto varias cuevas y grietas, pero ninguno de ellas resultó ser de alguna importancia aún.

"Vamos a tener una respuesta a este misterio sólo después de que encontremos todas las cuevas", dijo Vadim Chenobrov, director del grupo de investigación e investigador de fenómenos inexplicables. "Estoy preparado para cualquier cosa que nos encontramos. Con respecto a las ciudades antiguas, creo que si encontramos algunas estructuras, van a estar bajo tierra o bajo el agua. Espero que algunas de estas leyendas sean verdaderas".

Es probable que Hiperbórea sea más que un mito; desde hace mucho tiempo existen referencias detalladas que provienen de Herodoto, "Historias", escritas aproximadamente en 450 AC. En su libro, el historiador griego también menciona otras tres fuentes que hablaban de Hiperbórea, entre los que menciona a Hesíodo y Homero, renombrados poetas y pensadores de la antigua Grecia.

Entonces, ¿es posible que Hiperbórea sea algo más que un mito? Si es así, sería sólo cuestión de tiempo descubrirla.


Otros artículos de interés:

viernes, 10 de marzo de 2017

Confirman que dos cráneos encontrados en China pertenecen a una enigmática especie humana

Entrada a la cueva de Denísova, lugar donde fueron encontrados los primeros restos de 'denisovanos'.

Una nueva investigación concluye que dos cráneos encontrados en China en 2007 pertenecen a 'hombres de Denísova', una especie de homínidos de la que apenas se sabe nada.

Un grupo de arqueólogos halló en 2007 fragmentos de dos cráneos humanos de hace 105.000–125.000 años en el yacimiento paleolítico de Linjing, ubicado cerca de la ciudad china de Xucháng.

Tras someter los restos a varios análisis, un equipo de científicos ha revelado ahora que los restos pertenecen, probablemente, a 'denisovanos', una enigmática especie humana de la que no se sabe casi nada. La investigación fue publicada el pasado 3 de marzo en la revista 'Science'.

Los denisovanos, también conocidos como 'hombres de Denísova', son una especie aún bastante misteriosa para la ciencia. Se sabe que vivieron en Siberia y que, probablemente, proceden de una separación de la rama del árbol genético de la especie humana que dio origen a los neandertales, hecho que sucedió hace 300.000 años.

Los denisovanos deben su nombre a la cueva de Denísova, situada en las Montañas de Altai, en Siberia, lugar donde fueron encontrados los restos y que pudiera servir como refugio a estos homínidos.

En una ocasión anterior, un equipo de científicos ya demostró que el ADN del hueso de un dedo de hace 50.000 años encontrado en aquella cueva contenía una secuencia genética inusual, por lo que concluyeron que se trataba de una forma de humanos antiguos no descritos hasta la fecha.


Otros artículos de interés:

Síguenos


Los invitamos a unirse a nuestro grupo de Facebook: Entre la Ciencia y el Espíritu

Descubren una colosal estatua del faraón Ramsés II en Egipto


Un grupo de arqueólogos alemanes y egipcios ha descubierto este jueves bajo el lodo de un suburbio de El Cairo dos estatuas de faraones de gran tamaño de aproximadamente 3.000 años de antigüedad.

El Ministerio de Antigüedades egipcio lo ha descrito como uno de los mayores hallazgos de la historia, informa la agencia Reuters.

Los investigadores creen que una de las estatuas representa a Ramsés II (apodado 'El Grande'), uno de los faraones egipcios más importantes, que gobernó el país entre 1279 a. C. y 1213 a. C.


De momento, han podido recuperar el busto y varios fragmentos de la cabeza de la estatua, que mide 8 metros de altura y está hecha de cuarcita.

El descubrimiento se produjo cerca del sitio de excavación del templo de Ramsés II, que se encontraba en el antiguo centro religioso y astronómico de Heliópolis, situado actualmente en uno de los suburbios de la capital del país. En su momento, el templo fue uno de los más grandes del Antiguo Egipto .

La segunda estatua es de caliza y representa al nieto de Ramsés II, el faraón Seti II, que gobernó entre 1200 a. C. y 1194 a. C.

Los arqueólogos continúan buscando más fragmentos de las estatuas, a las que someterán a un proceso de restauración antes de exponerlas.





Otros artículos de interés:

Síguenos

Los invitamos a unirse a nuestro grupo de Facebook: Entre la Ciencia y el Espíritu